La tipografía nunca ha sido un elemento más del escaparate audiovisual de empresas, marcas y personas. Para un profesional del diseño gráfico, la publicidad o el marketing, es otra cosa muy distinta. La tipografía es identidad corporativa y refleja una serie de sensaciones e ideas que, sin ella, no sería posible percibir. Si tú también eres un/a apasionado/a del diseño gráfico y la imagen de marca, te recomendamos que eches un vistazo a nuestro Postgrado Experto en Arquitectura Tipográfica y Maquetación. 

La tipografía: un elemento esencial

¿Cuánto tiempo inviertes en escoger una fotografía para tu feed de Instagram? Probablemente con la mitad del tiempo que destinas a la elección podrías prepararte un sandwich, ¿verdad? A los profesionales del diseño gráfico les ocurre lo mismo con absolutamente todos los elementos de una pieza gráfica. En su caso, pero, se le suma un dolor de cabeza más: la tipografía. Aunque parezca mentira, podemos tardar horas y horas en escoger una que refleje la identidad corporativa. El diseñador gráfico puede crear su propia tipografía como marca personal, dotándola de características con las que se sienta identificado.

La tipografía es un factor clave para profesiones como la publicidad, el marketing y el arte, entre muchos otros campos. Realmente, es importante para cualquier negocio, aunque desde los sectores audiovisuales se otorga especial importancia a la estética y composición. Escoger una tipografía determinada para un cartel, folleto o página web puede marcar la diferencia en la elección del cliente. Un lettering bien trabajado y que refleje los valores de la marca gana terreno ante tipografías anticuadas y poco visuales. Jugar con la creatividad es importante, pues le podemos añadir otro tipo de elementos gráficos para hacerla única e impactante. Desde tipografías que se fusionan con dibujos o imágenes hasta grafías creadas a partir de estas, lo que llamaríamos collage. 

Del mismo modo que cuidamos el contenido de la información, también debemos cuidar la estética de este. Es importante que cada producto o servicio pueda venderse por sí solo, sin necesidad de largas descripciones. Cuanto más creativo e innovador sea el diseño de nuestros productos, mayor beneficio obtendremos.

Las categorías tipográficas

Hablamos de categorías tipográficas cuando nos referimos a la variedad de formas, colores y tamaños, entre otros factores, presentes en cada composición. Seguro que si hablamos de Serif o Sans Serif, algo te suena. A partir de las categorías nacen las familias tipográficas. Todas las tipografías, desde las presentes en programas de edición de textos hasta portales web, han sido creadas por alguien. Este alguien ha combinado formas, tamaños y conceptos hasta llegar al resultado final. Arial, Times New Roman, Helvetica o Cambria son algunas de las más conocidas; sin olvidar Comic Sans y la controversia que genera en el entorno del diseño. Una caligrafía puede ofrecer numerosas percepciones y, algunas de ellas, dejan entrever a qué sector o negocio pertenecen.

Hay un principio fundamental en el diseño gráfico, y es que todas las piezas gráficas deben ser claras, concisas y armónicas. Aunque una imagen valga más que mil palabras, es necesario acompañarla de otros elementos que la complementen y la doten de fuerza. Además de su función principal: otorgarle un mensaje. La coherencia también es un elemento a tener en cuenta, pues la tipografía debe estar en consonancia con el significado del texto.

La tipografía y el éxito

Muchas son las marcas que han convertido su logotipo en un símbolo identificativo que muchos reconocen nada más verlo. La combinación de una tipografía adecuada con otro elemento gráfico puede dotar a tu marca de una característica única e irrepetible. Por ejemplo, el logotipo de Facebook no es más que la tipografía Klavika en color blanco sobre un fondo azul. Aún así, todos reconocemos qué empresa es al ver únicamente la letra «F». Lo mismo ocurre con Linkedin, LEGO, SONY, Nestlé y Nescafé, y un largo etcétera.

La caligrafía no son solo trazados y dibujos al azar. A partir de la tipografía podemos definir, al completo, la identidad visual de una marca. Cada uno de los rasgos y características nos transmiten una sensación y apariencia determinadas y unos valores corporativos que la diferencian del resto.

Desde la Escuela Europea Versailles te animamos a crear una tipografía que te defina, ¡saca la creatividad que llevas dentro!